Nota del año

¿Tenía ganas de escribir? No.

¿Me estoy obligando a hacerlo porque es una tradición que inicié para conmigo y prometí no volverme a fallar? Así es.

Y así, como con muchas otras situaciones con las que me he fallado, he prometí regresar mi lealtad para con las situaciones que me hacen feliz o me hacen dichosa. O simplemente, que me hacen (ser). 

¿Qué podría contarles del 2025 que sea REALMENTE impresionante? ¿Qué podría, pues, escribirles sin que les aburra leer esta entrada del año? Lo más fuerte de dejar de escribir es que los demás dejen de leerte, y volver a exponerte de esta forma es entonces un tanto... aterrador. Sin embargo, he decidido no volver a ser tan miedosa como en años anteriores y por lo tanto decido una vez más dejarme ser leída, ergo, vista de alguna forma.

Tengo que confesar que este año escribí, pero no para los y las demás. Escribí para mí. Para entender a mis emociones y escucharlas como a ellas les gusta ser escuchadas: a través de palabras, frases e ideas que a veces son como avión de papel y no terminan de aterrizar. O aterrizan, más bien chocan contra el suelo y terminan desparramadas sin que yo misma pueda comprender bien que intentaba decir. Y es que este año por fin le hice frente a este problemita que me trae acomplejada desde que puedo recordar: No me sé explicar. 

Déjenme elaborar de una forma que yo sé y que espero ustedes puedan decodificar.

Si yo digo que hay nubes grandes y grises, que el viento susurra terrores y al cielo le da por ponerse "chipi", entonces te estoy contando que está lloviendo. De igual forma hay veces que intentaré decirte que llueve, pero realmente querré explicarte que durante la tarde, por la ventana me hice chiquita y observé un gato corriendo a toda velocidad para llegar a casa, y esa pequeña escena me recordó que mi hogar-hogar está a muchas horas de distancia, y que aunque lloviese, cualquier día del año, yo también tengo la necesidad de correr de vuelta a casa a pasar la lluvia abrigada en la cama que me ha visto crecer por varios años. 

Pero, no siempre sucederá de esta forma. Muchas veces voltearé a todas las paredes que nos rodeen para poder contar algo, y sé que mayormente me entenderán, pero no sé si comprenderán la forma en la que yo quiero que me comprendan porque yo hablo por los ojos y últimamente no hago mucho contacto visual, a menos que ustedes estén hablando y ahí no me pierdo de nada, porque en este año entendí que yo amo escuchar siempre y cuando quiera a la persona que habla. Ya lo sabía, pero este año lo entendí.
Por lo mismo, me negué a escuchar a quienes no quiero. A quienes no son parte de mi vida. Y por eso, mis personas se redujeron a dedos de mis manos y pies. Igual no quiero que piensen que deje de quererles, eh, porque también entendí que yo quiero mucho, a muchas personas, pero ya no quiero ser constante en vidas que no me devuelven ese pedacito que estoy (o estuve) dispuesta a guardar. Sólo sepan que si de mí no hay una palabra hacia ustedes no es porque no les quiera, simplemente dejé la puerta abierta y quien quiera entrar, que se limpie los zapatos y se ponga cómodo en cualquiera de mis rinconcitos. Aquí siempre hay quien quiera recibirlos, sólo no esperen que les vea a los ojos cuando les cuente algo. Ya no funciono así. 

Bueno. Volviendo a la dinámica de estas notas del año...

Aparte de entender esa parte de mí que no se sabía escuchada, este año también prometí dejar de ser tan miedosa porque yo me entiendo mejor con la palabra valentía, que pienso que muchas veces me sacó a flote en mis días de temporal, antes cuando era barquito de papel y la corriente me arrastraba. Ahora ya soy más bien barquito, así, tal cual. Ponme en cualquier caudal y sabré salir a flote. Dame una situación que requiera ser perro grande (ay, ojala algún día puedan leer esa nota que amo tanto) y sabré ladrar fuerte, correr rápido, ser imponente. No más perro pequeño. Yo siempre fui rottweiler, como Bubba. Y fui tan perro grande que me saqué adelante cuando no tenía ni pizca de ánimo de salir de la cama. ¿Quién te empuja a ser tú cuando ni tú mismo quieres ser tú? Pues nadie más que tú. Afortunadamente, siempre me tengo a mí. Y no volveré a darme la espalda. 

Pienso que estoy escribiendo todo como un revoltijo y me disculpo, ya no sé escribir de otra forma. Me gusta escribir todo así, sin tanto sentido pero pensando que tiene sentido. ¿Eso tiene sentido? 

Espero que sí.

Así que 2026, no te preocupes por el sentido, sólo dame propósito. ¡Deseo tener propósitos y encontrarlos en el camino! ¡Deseo ser perro grande y barquito de madera! Deseo tener deseos. Sacarme de la cama con la idea de que mi vida cada vez será mejor. Deseo ser más yo. Deseo todos mis deseos. Soplaré la pestañita sobre mi dedo, elijo arriba. 

Y bueno, así como deseo para mí, deseo para ustedes. 

Deseo número 1: Para Malú, para Omar.

Deseo que la vida me abrace lo suficiente para envejecer con ustedes. Deseo siempre conservar nuestro nido, nuestro hogar, a nuestra familia. Deseo poder seguir siendo su hija por muchos años más, porque el tiempo tenga pereza y no avance tan rápido; que les permita verme crecer y sentirse aún más orgullosos de los planes que lograré. Deseo que como personas individuales se sigan expandiendo; que disfruten sus mañanas, el café compartido, la tarde que pasa lento mientras hacen los mandados. Deseo que todas las noches sigan durmiendo juntos, uno al lado del otro y no se dejen pasar nunca frío. Deseo verlos abrazarse más, besarse más, amarse más. Deseo que la vida los mantenga felices. Deseo más días libres para pasarlos a su lado. Deseo seguir siendo su Sami por muchos, muchos años. Deseo que en otra vida, también escojan ser mis papás. Y deseo, con todas mis fuerzas, que nunca me hagan falta. No quiero irme de este espacio sin decirles gracias. Gracias por hacer mi vida más amena, más tranquila, más feliz. Gracias por ser mis amigos, mis papás, mis abrazos favoritos. Gracias. Deseo toda la vida dar gracias por ustedes. 

Deseo número 2: Para mi Mariashi, mi Loli y mi Lely:
Deseo que seamos siempre nosotras 4 (y obvio, nuestros complementos) y que sigamos siendo refugio, amor, protección y cariño. Deseo que nos veamos en muchos momentos de este año, que sigamos creciendo a la par y que cada una logre definir mejor el camino que quiere recorrer. Deseo que sigan siendo mujeres increíbles, fuertes y responsables; que se llenen de amor, de aventuras y aprendizaje. Que nunca dejen de ser mi familia y mi madriguera. Deseo que a donde sea que la vida nos lleve, llevemos el timón del barco y coincidamos en alguna islita para abrazarnos y decirnos que todo está bien. Deseo más viajes, más risas, más recuerdos con ustedes. Deseo seguir siendo su hermana menor, su lugar seguro, la almohada a la que le cuentan los secretos. Deseo seguir admirándolas, seguir teniendo la convicción de que son las mejores amigas que pueden existir y por supuesto, deseo verlas conseguir sus deseos. ¡Soplen la pestañita sobre mi dedo, escojan arriba o abajo! 

Deseo número 3: Para mi Mani, Canek y Emichu.

Deseo que el amor que tienen solo sepa expandirse. Deseo que sus domingos y sábados sean eternos, que las horas pasen lentos y resguarden todos los recuerdos y memorias que están creando para con Emilia. Deseo que las peleas no se aparezcan en la puerta de su hogar y que las palabras de amor siempre se arrinconen por todos los cuartos; que su alacena siempre esté llena de límites claros y cariño. Deseo que siempre encuentren momentos para ser ustedes dos, sabiendo que a Emichu la cuidan quienes la aman. Deseo que su casa esté llena de rayones por las paredes, de experiencias nuevas, de risas, abrazos y besos; de canciones de cuna, de ropa recién lavada, de pelitos de perro. Deseo que Mani siempre sea mi Mani, que Canek y Mani siempre sean los papás de Emi y que Emi nunca deje de ser tan feliz. Deseo que crezcan como pareja, como padres, como amigos. Deseo que en sus domingos también me dejen un par de horas para ser lo que soy, pero con ustedes conmigo. Deseo seguir siendo tu tía, mi Pepe. Deseo poder aprender de ti y que tú aprendas conmigo. Deseo que crezcas fuerte y sana, y aún más inteligente de lo que ya eres. Sólo quiero desearles amor, mucho amor, más del que ya desbordan, más de lo que sus corazones puedan guardar.

Deseo número 4: Para Imad, Katya, Didier, Ivonne, Mayan, Buenrostro y Ferchito. 

Deseo más horas en el día para verles, para reírme con ustedes, para abrazarles y decirles que son de los mejores amigos que podría desear (jaja!). Deseo, como siempre lo hago, que sus días estén llenos de sol, de cariño y mucho, pero mucho crecimiento personal. ¿Cómo no podría desear ser mejor persona si encuentro mi inspiración en ustedes? Deseo poder seguir enviando un mensaje y saber que por algún día de la semana, sus voces serán la respuesta a mis preguntas. Deseo que nuestra amistad nunca se aleje ni la dejemos de cultivar. Deseo poder verles más seguido, también. Deseo, sin desaprovechar la ocasión, que sepan cuanto les quiero.

Deseo número 5: Para Pao. 

Con todas mis fuerzas deseo que nuestros planes se hagan realidad. Que tu chat siga siendo de mis mensajes más recientes. Que tus chistes no me falten día a día, y que algún día pueda comer en el restaurante de tu mamá. Deseo que sigas siendo una mujer increíble, resiliente e inteligente. Deseo que podamos ser amigas mucho más tiempo. Y también deseo que tú y yo sigamos escogiendo mantener nuestra amistad. 

Y por último, deseo número 6, a mi Alfie. 

Deseo poder amarte más de lo que te amo hoy. Deseo que este año podamos aprender para regar nuestra plantita, y también podamos crecer como seres individuales. Deseo poder ser más comprensiva y más paciente, y que tú puedas ser más empático y comprensivo con mis deseos. Deseo que tomemos aviones, carreteras y siempre encontremos hoteles. ¡Deseo tanto y lo deseo contigo! Deseo que quieras ser una mejor versión tuya para que pueda entenderse con mi mejor versión que también estoy deseando construir. Deseo más mañanas a tu lado, más agua calientita en la espalda, más comidas con tu sazón. Deseo que nuestra casita crezca, que hayan más muebles y también más anécdotas nuestras. Deseo que Mila siga siendo feliz. Deseo que tus deseos te motiven a ser quien yo sé que puedes ser. Deseo que podamos elegirnos todos los días, y que al dormir no me falten tus abrazos. Deseo seguir dejando la toalla mojada y encontrarla secandose. Deseo encontrarle solución a nuestros problemas diarios.

Pero por sobre todas las cosas: deseo que tú y yo nos duremos más tiempo. Más sabios, más responsables, más pacientes, más tolerantes. Deseo que seas tú, y nadie más.


Les concedo 6 deseos. Así de generosa me siento hoy. Tomenlos, no necesitan pestañas, sólo sientan las palabras en su corazón. ¿Listos, listas? Cierren los ojos, visualicenlos. Les envío todo mi amor. Deseo que sus deseos se hagan realidad. 

Les quiero mucho, gracias por leerme.

Les deseo (jaja!) un feliz 2026.

Y les abrazo siempre.

A la cuenta de tres, todos deseámos.

¡Ta-da!

– Sam C.


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