El lunar, debajo de mi ojo izquierdo
hay un espejo en cada habitación que visito.
un reflejo que me recuerda que hay un lunar, precioso, debajo de mi ojo izquierdo, que un día se apareció y decidió no irse más. Me parece tan curioso como es que ese lunar apareció a pesar de no buscarlo. Me pregunto si algún día, cuando la vida vuelva a tratarme suavemente, alguna de mis crías lo heredará.
se verá en el espejo y dirá: mamá, ahí está mamá.
ahora pienso en la posibilidad de crear vida.
no es la vejez, es la oportunidad viéndome a los ojos, en cada reflejo de cada espejo de cada habitación que visito.
es como si mi reflejo no se cansara de recordarme que estoy aquí, hoy y ahora, y que tengo mucha vida por delante. Que aunque me muera de miedo, ese reflejo me acompañará en mis peores momentos.
una mejor amiga que tiene un lunar, precioso, debajo del ojo izquierdo. Una mejor amiga que se escogió y volverá a escogerse.
La oportunidad de crear vida no viene de mi vientre; viene de mi corazón tan valiente.
Volverme mi propio nido, cuidarme de la tormenta, quererme fuerte.
Un espejo en cada habitación que visito para recordarme que es una dicha ser yo, y amarme tanto. Tanto que pienso poner un pie delante de otro y seguir avanzando. Hasta encontrar el eco de mis propios pensamientos en habitaciones vacías, colgar mis propios espejos y admirar en silencio el lunar debajo de mi ojo izquierdo.
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